Historia

Reseña Histórica

RESEÑA HISTÓRICA
La Cámara Costarricense del Libro nació el 3 de agosto de 1978, inspirada en los propósitos de unir a todas aquellas personas físicas o jurídicas que trabajen en el país con el libro y sus conexos, tanto para su mejoramiento profesional como para el incremento general de la cultura y la educación de la población costarricense.

Su integración fue el resultado de la interacción entre diferentes actores del libro, luego de 1954, cuando doña Emma Gamboa, entonces Decana de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Costa Rica, convocó a la Primera Feria Nacional del Libro.

A partir de entonces se reunieron reiteradamente autores, editores y libreros para difundir las obras literarias y científicas nacionales e internacionales, tanto en el centro del país como en algunas de las poblaciones rurales más importantes.

De este período resultaron más de treinta ferias nacionales del libro y otro tanto en regiones fuera de la Meseta Central, además de incontables actividades de capacitación profesional para el gremio, la publicación de diecisiete ediciones de la revista Costa Rica y los Libros y otros documentos, la participación en varios programas de promoción de la lectura y mejoramiento cultural para la juventud y la población nacional.

La paulatina profesionalización de los agentes productores y promotores del libro y la lectura han creado condiciones para que hoy el público nacional ocupe un lugar preponderante en las estadísticas de consumo editorial y para que el sector editorial se encuentre en el umbral de un desarrollo prometedor.

La Cámara Costarricense del Libro está constituida por las empresas e instituciones del libro más importantes y representativas del país: editoriales universitarias, la Biblioteca Nacional, editoriales gubernamentales e instituciones y editoriales privadas de origen nacional e internacional. Las principales distribuidoras e importadoras de libros forman parte de esta organización, así como gran cantidad de librerías especializadas y generales.

Esta constitución la convierte en una de las Cámaras del ramo más representativas en América Latina, por su tradición integradora y concertadora entre diferentes gremios de la industria editorial.

Mantiene relación con organismos afines de sectores profesionales coincidentes, como institutos literarios y de autores, bibliotecas y bibliotecarios, docentes y académicos, etc; y, en fiel acatamiento de la naturaleza cultural de su misión, con organismos culturales gubernamentales, civiles y privados.

Es miembro del Grupo de Cámaras del Libro de Centro América y Panamá (GRUCAL), del Grupo Iberoamericano de Editores (GIE), y por medio de este, de la Unión Internacional de Editores (UIE).
Mantiene relaciones con organismos internacionales de la cultura y el libro, tales como el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y El Caribe (CERLALC), dependencia de la UNESCO, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Federación Internacional de Sociedades de Derechos de Reproducción Reprográfica (IFRRO), gran cantidad de Cámaras, Editoriales y Librerías de América, Europa y otros.

EL LIBRO
El libro reúne las dimensiones de bien económico y de mercado, a la vez que de instrumento cultural y de beneficio social indiscutible.

No solo el lector asiduo o el profesional que utiliza el libro como herramienta frecuente, sino incluso el ciudadano poco afecto a su lectura, mira al libro como un producto admirable y de gran respeto.

Y no es para menos. Porque siempre habrá un libro para cada persona: como difusor de cultura, ciencia y técnica y conocimiento y diversión íntima y personalísima y como orientador y formador moral y de superación personal…

Pero además, como objeto del sistema de producción y de distribución de bienes y servicios, es igualmente la oportunidad para el sostenimiento de miles de familias, y de producción de riqueza económico para el país.

La irrupción mundial de novedosas tecnologías, lejos de amenazar su permanencia, le abren nuevas alternativas de edición en su soporte tradicional –el papel- y en un variado espectro de nuevos soportes.

COSTA RICA: SUS VENTAJAS COMPARATIVAS
Las condiciones del país favorecen un crecimiento sustancial de la lectura y de la circulación del libro, tanto nacional como importado.

Los altos niveles académicos de gran parte de la población, los altos índices de alfabetización, la obligatoriedad de la educación básica y la existencia de más de cuatro mil escuelas primarias y secundarias oficiales, el incremento persistente de instituciones educativas privadas y particularmente la irrupción de más de cincuenta universidades privadas que complementan la acción de cuatro universidades estatales, de varios colegios universitarios e infinidad de institutos para-universitarios, convierten a la población nacional de un mercado real y potencial del libro y la lectura de enormes dimensiones, así como un creador de libros y bienes culturales de proyección universal.

La infraestructura industrial instalada en el campo gráfico, la presencia de empresas especializadas en la producción técnica de libros y materiales de lectura, el acceso a las más nuevas tecnologías de edición e impresión, la red vial y de comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas, la capacidad de telecomunicaciones del sector para su crecimiento nacional y su proyección internacional.

UN OBJETIVO AMBICIOSO: UNA RUTA REALISTA
Dadas tales condiciones, la Cámara Costarricense del Libro se propone el ambicioso objetivo de convertir a Costa Rica en un centro industrial del libro con proyección al mercado centroamericano y del Caribe, a la vez que aumentar la circulación del libro dentro del país, lo que es base y sustento del desarrollo expresado.

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